

Hace cuatro años, un accidente de automovil privó a Amanda Kitts de su braso y la capacidad de hacer cosas que la mayoría damos por sentadas, como preparar un sándwich. "Me sentí perdida", le cuenta esta maestra de Knoxville, Tennessee, al escritor Josh Fischman en la portada de este mes sobre bionica.
Luego, Amanda conoció a Todd Kulken, médico e ingeniero biomédica que sabía que los nervios en un muñon amputado pueden telegrafiar las señales del cerebro. El le acopló un braso biónico.
La biónica es la tecnología en su punto mas ingeniosoy humano. La mayoría de nosotros encontró por primero vez esta palabra en ciencia ficción o programas de televisión. Pero la biónica de la ingeniería médica moderna tiene poco que ver con hacer que alguien pueda correr a 100 kilómetros por hora o con usar un ojo como zoom. Se relaciona mas bien con el silencioso milagro de sostener un tenedor o de ver la silueta de un árbol. Se trata de lograr que gente como Amanda pueda recuperar lo que perdió.
Hece un año, Rey Edwards, amputado cuadruple, fue una de las primeras personas en el Reino Unido a las que se le adaptó una mano biónica. Cuando flexionó por primera vez su nueva mano, lloró. "Me hizo sentir que yo era Rey otra vez", dijo. La restauración de la normalidad de alguien es un regalo poderoso.
Texto adaptado de: NATIONAL GEOGRAPHIC, "HUMANOS BIÓNICOS", ENERO 2010
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